• ¿Cómo encontrar el origen del dolor?

    Cuando nos duele alguna parte de nuestro cuerpo, rara vez, pensamos que el origen de nuestro dolor puede estar en el sitio más inesperado y no precisamente dónde nos duele debe de ser el causante.

    El cuerpo humano está formado por un conjunto de piezas (huesos, músculos, tendones, ligamentos, etc…) que se encuentran en equilibrio. Cuando una de estas piezas se encuentra desviada de su posición, por ejemplo: una vértebra de la columna, las otras deben moverse para que la columna se mantenga en equilibrio lo mejor posible. Aunque columna también mantenga un equilibrio global, si analizamos vértebra a vértebra, veremos que algunas de ellas se encuentran en situación de desequilibrio. Este desequilibrio provoca un exceso de tensión o estrés mecánico, que trasladado de nuevo a nuestro cuerpo, puede ser el causante del dolor.

    ¿Nos equivocamos al fijarnos sólo en la zona dolorosa?

    La zona de dolor no tiene porqué ser la causante real del desequilibrio, sino simplemente el punto más frágil de la columna vertebral o donde se ha reunido una mayor carga provocando dolor en nuestra espalda.

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    Equilibrio:

    Todo este equilibrio que hemos hablado en estática (sin moverse, por ejemplo: de pié) debe mantenerse en dinámica, es decir, cuando nos movemos, por ejemplo: al caminar. Así pues, todas las vértebras deben ser móviles las unas con las otras y a la vez en su justo grado (es decir, no deben moverse ni más ni menos de lo que les corresponde). Para mantener este equilibrio, nuestras articulaciones disponen de múltiples estructuras encargadas de darnos estabilidad y equilibrio (ligamentos, tendones, cartílagos, músculos, entre otros). Si una vértebra sale de su lugar, estas vértebras padecerán un estrés mecánico que puede causar dolor, ya sea por lesión real o bien como mecanismo de defensa para que modifiquemos nuestra posición y evitar así la lesión.

    Mediante un equilibrio correcto, toda este conjunto vertebral, nuestra “espalda” podrá moverse sin dolores. Pero además queremos que ese movimiento sea el mejor posible para cada persona. Por este motivo, el movimiento persigue funciones básicas:

    1. Movilidad:

    La ejercitamos constantemente para cualquier actividad que queremos hacer.

    2. Amortiguación de las cargas:

    Acostumbra a pasar más desapercibida, pero no por esto es menos importante. Nos proporciona calidad y cantidad de movimiento a la hora de movernos. Sin una buena amortiguación, las fuerzas a las que estamos sujetos constantemente los huesos de las personas no se transmitirían de forma correcta y nuestros huesos no soportarían los impactos y terminarían por romperse.

    3. Las cadenas musculares:

    El cuerpo humano es una estructura donde todas sus piezas están comunicadas mediante lo que se llama las “cadenas musculares”. Por este motivo, cuando una articulación pierde capacidad de movimiento, las otras deberán compensarlo aumentando su movimiento. Este aumento provocará un aumento de tensión o de estrés en sus estructuras de sostén.

    4. Compensación:

    Constantemente en nuestra vida, todas las piezas se van moviendo y aparecen pequeños o grandes “desajustes” en algunas de ellas. El cuerpo lo que siempre hace es responder e intentar solucionar el problema, su manera de hacer que nuestro cuerpo siga funcionando es compensando estos desajustes.

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    Como Fisioterapeuta en “Penadés Terapia” trabajo para que todas las piezas se muevan, ya que a menudo, el cuerpo por sí mismo, no es capaz de corregir el error.

    Te ayudaré para que tu cuerpo sea capaz de corregir el problema.