Lumbago-Lumbalgia

  • Actualizado:  | Publicado: 
    El síndrome doloroso lumbar es frecuente. El diagnóstico incluye la búsqueda de los signos de alarma que traducen enfermedades sistémicas, cáncer, infecciones, fracturas, entre otras. La mayoría de los pacientes la lumbalgia es de tipo vertebral mecánica, con un curso benigno y puede ser resuelta favorablemente con un tratamiento adecuado de fisioterapia.
    Lumbago-Lumbalgia

    El lumbago o lumbalgia es frecuente en la población, entre el 70 y el 80 % de la población adulta mundial ha tenido un episodio de dolor lumbar al menos una vez en su vida, aunque la mayoría de ellos no han solicitado atención.

    De estos solo el 10-12 % tendrá ciática concomitante. Este síndrome doloroso está entre las primeras causas de limitación física en individuos menores de 45 años.

    Afortunadamente solo en el 7 % de los pacientes los síntomas se prolongarán por más de 6 meses y 2 % requerirán intervención quirúrgica para el alivio de su dolencia.

    En la mayoría de los pacientes se logra una remisión de los síntomas con métodos conservadores de tratamiento para lo cual es necesario un diagnóstico preciso.

    ¿Cómo es el dolor de lumbago?

    Se caracteriza por dolor en la región lumbar, generalmente acompañado de espasmo, que compromete las estructuras osteomusculares y ligamentarias del raquis y su etiología es múltiple. Desde el punto de vista clínico comprende desde el borde inferior de la parrilla costal hasta la región glútea inferior.

    Clasificación del lumbago en relación con la evolución:

    1. Lumbalgia aguda: el dolor es de menos de 6 semanas de evolución.
    2. Lumbalgia subaguda: el dolor tiene una duración entre 6 semanas y 3 meses.
    3. Lumbalgia crónica: el dolor está presente desde hace más de 3 meses. Se habla de lumbalgia crónica recidivante cuando se presentan episodios repetitivos del dolor en la que la duración de cada episodio es inferior a 3 meses.

    En el caso de la lumbalgia subaguda y crónica se determinará si la evolución del dolor es constante o progresiva y si existen o no fases de remisión.

    Clasificación del lumbago según las características del dolor :

    1. Lumbalgia no mecánica
      1. Sugestiva de dolor referido.
      2. Con características compatibles con un origen infeccioso.
      3. Con características compatibles con un origen tumoral.
      4. Sugestiva de enfermedad reumatológica inflamatoria.
    2. Lumbalgia mecánica con afectación radicular.
    3. Lumbalgia mecánica simple sin afectación radicular.

    ¿Cómo saber si tenemos una lumbalgia?

    Se realiza un interrogatorio y examen físico dirigido a orientar y establecer el diagnóstico, para determinar aspectos como inicio del dolor, localización, tipo y características, factores que lo aumentan y disminuyen, traumatismos previos en la región dorsolumbar, factores psicosociales de estrés en el hogar o en el trabajo, factores ergonómicos, movimientos repetidos y sobrecarga, si es o no el primer cuadro doloroso y la presencia de signos de alarma.

    Al examen físico resulta de interés la apariencia exterior del paciente, postura, marcha y la conducta dolorosa en general. El examen de la columna vertebral incluye la inspección, palpación, movilidad y arcos dolorosos, maniobras y pruebas especiales de estiramiento de las raíces del nervio ciático y la evaluación neurológica.

    Resultan clave los siguientes elementos:

    • La relación con el reposo y la movilización de la columna es esencial para discriminar entre el dolor inflamatorio y mecánico.
    • El dolor inflamatorio se caracteriza por no mejorar significativamente con el reposo, evolucionar progresivamente y asociarse con rigidez matutina de más de 30 min.
    • La irradiación del dolor y la exploración física son claves para establecer la existencia de un compromiso radicular.
    • La irradiación en caso de dolor radicular llega por debajo de la rodilla y sigue el trayecto de una metámera.
    • Importante tener en cuenta la evolución de la lumbalgia.

    ¿Qué signos de alarma en la lumbalgia?

    • Edad mayor de 50 años o menor de 20: incrementa el riesgo de enfermedad sistémica o fractura.
    • Historia de neoplasia previa.
    • Pérdida de peso sin causa aparente: sospecha de cáncer, infección o enfermedades endocrinas.
    • Historia de tratamiento con anticoagulantes o esteroides.
    • Fiebre mayor de 38 °C por más de 48 h: infección de vías urinarias, de órganos pélvicos, estructuras retroperitoneales, shigellosis, salmonelosis y otras.
    • Antecedentes de traumatismos (en ancianos incluso aquellos aparentemente leves).
    • Dolor que empeora progresivamente.
    • Dolor de reposo o que despierta al enfermo por la noche.
    • Paciente toxicómano o alcohólico.
    • Déficit neuromotor súbito con pérdida del control de esfínteres, alteraciones de la sensibilidad o de la fuerza de las extremidades inferiores.

    Déficit neurológico

    El examen neurológico debe comprender la exploración de la fuerza muscular, la sensibilidad y los reflejos osteotendinosos en los miembros inferiores. La correlación de estos tres elementos indica lesiones radiculares representativas para las raíces L4, L5 y S1. La maniobra de elevación de la extremidad inferior en extensión con el enfermo acostado, provocando una exacerbación del dolor (Lasègue) complementa los datos obtenidos en la exploración neurológica que en conjunto traducen lesión radicular.

    ¿Es necesario una radiografia?

    Solo necesitas una radiografia si padeces estas situaciones:

    • Historia de traumatismo severo.
    • Déficit neurológico.
    • Temperatura mayor a 38 °C.
    • Pérdida de peso inexplicable.
    • Historia personal de cáncer.
    • Uso de corticosteroides.
    • Abuso de drogas o alcohol.
    • Sospecha de espondilitis anquilosante.

    ¿Es necesario un TAC ó RMN?

    La tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia magnética nuclear (RMN) deben usarse no como una prueba diagnóstica, sino como confirmatoria de la sospecha clínica. La primera juega un papel importante en la evaluación del componente óseo del raquis mientras que la RMN es el método de elección cuando se sospecha anomalías discales, ligamentarias, tumores, infecciones, problemas de la médula espinal y otros trastornos de los tejidos blandos.

    Solo necesitas un TAC y/o la RMN si padeces estas situaciones:

    • Dolor radicular, topográficamente bien definido, que no mejora tras un periodo de reposo absoluto entre 15 y 30 días.
    • Dolor radicular recidivante e incapacitante.
    • Existencia de síntomas compatibles con claudicación neurógena.
    • Lumbalgia mecánica subaguda o crónica con Rx simple no diagnóstico y con sospecha de que la causa sea una alteración estructural como estenosis del canal, espondilolistesis, anomalías congénitas.

    TRATAMIENTO DEL PACIENTE CON LUMBALGIA AGUDA MECÁNICA

    El tratamiento del paciente se basa en la educación, ya que se ha constatado que la falta de información, así como la poca confianza en la recuperación, es uno de los factores de mal pronóstico en la evolución de las lumbalgias agudas.

    Es necesario explicarle al paciente qué le pasa, cuál es el tratamiento y cuál será la evolución más probable, junto con las medidas posturales y los ejercicios recomendados así como otras medidas higiénicas por ejemplo perder peso.

    Fase aguda. 1ro.- 4to. día

    – Calor local en el área dolorosa. Es utilizado frecuentemente para reducir el dolor después de las primeras 48 h. La recomendación es aplicar calor húmedo por 15 a 20 min, cada 2 horas. El calor no debe ser aplicado directamente a la piel porque puede producir quemaduras.

    – Analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos y relajantes musculares.

    Si hay afectación radicular prolongar el reposo hasta 7 días y realizar consulta de seguimiento donde se reevaluará al paciente y se le indicará Rx simple:

    – Rx sin alteraciones valorables: prolongar el reposo 15-20 días, insistir en el tratamiento con analgésicos-AINES, relajantes musculares, vitaminoterapia y medicina natural y tradicional.

    – Rx con alteraciones radiológicas: actuar según causa.

    – Consulta de seguimiento si afectación radicular a los 15-20 días.

    – Si hay mejoría: pasar a la fase de recuperación.

    – Si no hay mejoría: reevaluar al paciente y solicitar una TAC:

    – TAC con compresión radicular congruente con el cuadro clínico: remitir a ortopedia y traumatología.

    – TAC sin compresión radicular: reevaluar al paciente (historia y exploración completa) y si no hay nuevos datos clínicos significativos realizar valoración psicosocial básica.2

     

    Fase de recuperación. 4to.-10mo. día

    – Durante esta etapa, salvo excepcional buena evolución, el paciente no se incorporará a su vida habitual sino que realizará un reposo relativo.

    – Paseos de 20 a 30 min 3 veces al día.

    – Si hay afectación radicular: se evitarán esfuerzos especiales (levantar pesos, postura mantenida, viajes largos, entre otros), durante 1 mes.

    – Si hay mejoría: pasar a la fase de prevención de recidivas.

    – Si no hay mejoría: solicitar un Rx lumbar y tratar al paciente como una lumbalgia persistente.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Kahanovitz N. Diagnosis and treatment of low back pain. New York: Raven Press; 1991.
    2. Buil Cosiales P, Gurpegui Resano JR, Pascual Pascual P, Gimeno Aznar A, Lizaso Bacaicoa J, Loayssa Lara R, et al. La lumbalgia en atención primaria: Guía de actuación. Navarra: Servicio Navarro de Salud; 2000.
    3. López Roldan V, Oviedo Mota M, Guzmán González JM, Ayala García Z, Ricardez Santos G, Burillo Bauret E, et al. Guía clínica para la atención del síndrome lumbar doloroso. Rev Med IMSS. 2003;41(supl):S123-S130.
    4. Haldeman SD, Kirkaldy-Willis W, Bernard TN. Atlas of Back Pain. London: The Parthenon Publishing Group; 2002.
    5. Curto Gamallo JM. Fisiopatología del dolor lumbar. Avances Reumatología Salamanca. 2003;37-43.
    6. Kendrick D, Fielding K, Bentley E, Kerslake R, Miller P, Pringle M. Radiography of the lumbar spine in primary care patients with low back pain: randomized controlled trial. BMJ. 2001;322:400-5.
    7. Pimienta L, Bellera Alonso F, León Parra M, Díaz Orduz RC. Clasificación radiográfica de la degeneración facetaria lumbar. Acta Ortopédica Mexicana. 2005;19(3):95-8.
    8. Boos N, Aebi M. Spinal Disorders. Fundamentals of Diagnosis and Treatment. Berlin: Springer; 2008.
    9. Pfirrmann CW, Dora C, Schmid MR, Zanetti M, Hodler J, Boos N. MR image-based grading of lumbar nerve root compromise due to disk herniation: reliability study with surgical correlation. Radiology. 2004;230:583-8.

    Escríbenos a jlpenades@fisioterapeutes.org, a través de este formulario de contacto, o llámanos al número de teléfono +34 669 239 717 para pedir cita.

Deja un comentario

You must be logged in to post a comment.